La historia de la epilepsia es amplia, variada y llena de mitos y leyendas. A lo largo de la historia de la humanidad la epilepsia ha sido motivo de discriminación, burla y miedo.
Se relacionaba con causas de lo más extrañas desde afirmar que la persona que padecía de epilepsia estaba endemoniada o poseída hasta atribuir la luna como causante de esta patología.
En cualquier enfermedad es muy importante el apoyo que se le da al paciente, así pues la epilepsia no es ninguna excepción. Tanto para a persona que sufre la patología como para su entorno más cercano el apoyo es fundamental.
Es bien cierto que la epilepsia afecta a distintos aspectos de nuestra vida y la legislación en esos ámbitos es complicada y causa de controversia. Uno de los aspectos que más afectan a los adultos pacientes de epilepsia es el transporte particular así como la obtención de la licencia de conducir.
La OMS, Organización Mundial de la Salud, define la epilepsia como un trastorno neurológico que afecta a personas de todas las edades. Se aproxima que en todo el mundo hay unas 50 millones de personas que padecen epilepsia. Además, esta patología es categorizada como la causa neurológica de defunción más común.
La epilepsia es una enfermedad que se caracteriza por las crisis que sufren los pacientes que la padecen. Estas crisis ocurren cuando se da un episodio excesivo de actividad eléctrica anormal en el cerebro del paciente.
La semana pasada hablábamos del día a día de un paciente de epilepsia y de cómo esta patología afecta su vida y la de sus personas más próximas. Si bien la epilepsia afecta al día a día de quién la padece no se debe dejar que lo condicione, es decir, el paciente de epilepsia debe realizar vida normal en la medida en que esto sea posible. ¿Pero y si este paciente es un niño?
Gracias al avance de la tecnología y de la aplicación de esta en el ámbito de salud hoy en día existen diversos gadgets, objetos, aplicaciones, máquinas y otros artilugios que facilitan el día a día del paciente epiléptico.

